El catálogo de Clásicos de Nintendo se hincha con cuatro incorporaciones que te van a gustar un montón, poniendo el foco en la NES y la Game Boy para noviembre de 2025. Los de Kioto se han marcado un tanto al rescatar auténticos ‘cocos’ de la época, juegos que daban guerra de la buena. Entre las sorpresas, tenemos el regreso de Ryu Hayabusa y la movida plataformera más puñetera que te puedas echar a la cara.
Fíjate bien, porque la biblioteca de la 8-bits se viste de gala con la llegada de Ninja Gaiden II: The Dark Sword of Chaos y el mítico Battletoads. El juego del ninja, que ya vio la luz allá por 1990, trae de vuelta a Ryu para verse las caras de nuevo con Ashtar, el Emperador de la Oscuridad. Ojo, que esta secuela se la gasta mejorando la escalada de paredes y metiendo en la ecuación esos Clones de Sombra que te replican los ataques para darle más chispa al cotarro.
El infierno del turbo tunnel y el brazo biónico en game boy
De la mano del maestro Hayabusa, aterriza Battletoads, considerado por muchos jugadores como uno de los títulos más puñeteros de la historia. Lanzado en junio del 91, este plataformas de lucha te pone en el pellejo de Rash, Zitz y Pimple, metidos en el lío de salvar a la Princesa Angélica y al otro Pimple de las garras de la Reina Oscura. La cosa va de tortazos con transformaciones visuales potentes y, sobre todo, de un diseño de niveles que quita el hipo por lo endemoniado, con ese Túnel Turbo que sigue siendo un hito para ver de qué pasta estás hecho.
Pero si lo tuyo es el cacharrito portátil, la Game Boy no se queda corta y suma dos joyitas más: Bionic Commando y la aventura de Pit en Kid Icarus: Of Myths and Monsters. El Commando, que es una adaptación a bolsillo del de NES, te obliga a manejar al protagonista sin que pueda dar un solo salto, obligándote a usar su brazo biónico para agarrarte a cualquier hueco y trepar por donde te dé la gana. Salió en el 92, y conserva ese mapa aéreo y la esencia de desafío del original.
En cuanto a Kid Icarus, el héroe alado Pit tiene que dar con tres tesoros sagrados para proteger Angel Land de Orcos. Aunque mantiene esa esencia de plataformeo vertical y los sistemas de mejora del primero, esta versión de noviembre del 91 para Game Boy nos da una alegría, permitiendo al personaje retroceder en el escenario sin despeñarse, un detalle que flexibiliza bastante el diseño.


