La última versión del emulador ShadPS4, la 12.0.6, ha dejado a muchos jugadores con la boca abierta al pulverizar las barreras de rendimiento de Bloodborne. Olvídate de los topes de la versión de PlayStation 5, que se queda anclada en la configuración heredada de 1080p y solo 30 cuadros por segundo. Esta actualización histórica le saca todo el jugo al hardware moderno, permitiendo que el aclamado título de FromSoftware corra a resoluciones y velocidades de fotogramas que hasta ahora parecían quimeras, ofreciendo por fin una experiencia de juego muchísimo más pulida y fluida en PC.
Los datos, según las últimas comparativas, son una pasada. Si tienes una tarjeta gráfica de gama media, como una 4060 Ti o similar, puedes ver cómo el juego se mueve entre los 80 y los 100 FPS a una resolución de 1080p. Y no te creas que la cosa se queda ahí, porque en 1440p, con una GPU un poco más potente, como la 5070, los resultados son prácticamente idénticos, manteniendo ese rango de framerate mientras aumenta la densidad de píxeles en pantalla. Es una mejora brutal respecto a cómo se comporta el juego originalmente y hace que sus intensos combates sean notablemente más suaves.
El salto de calidad visual es importante
Ahora bien, si eres de los que va a por todas y quieres exprimir la resolución al máximo, el rendimiento cambia la pana por encima de los 1440p, donde Bloodborne ya empieza a exigir lo suyo. Aun así, el emulador ha demostrado que puede con todo: es totalmente viable ejecutar el juego a 4K nativo con una 5090, superando sin problemas los 60 FPS. Esto deja claro que el motor de renderizado del emulador escala muy bien incluso con las configuraciones más bestias, aunque el equipo de desarrollo todavía tiene margen para afinar la optimización.
Además de esta potencia bruta, los creadores han implementado varios retoques visuales importantes, modificando el SSAO para la vegetación, mejorando el nivel de detalle (LOD) de ciertos elementos, refinando la profundidad de campo y, lo que muchos agradecerán, eliminando por completo esa marcada aberración cromática del lanzamiento original.
A pesar de esta revolución en el rendimiento, toca poner los pies en el suelo: el emulador todavía tiene sus limitaciones. Por ahora, no es recomendable pasar de los 100 FPS, una cota impuesta por las particularidades del propio motor del juego. Donde sí han dado un golpe en la mesa, y de qué manera, es en los tiempos de carga. Son casi el doble de veloces, incluso usando discos duros convencionales. Vaya contraste, si lo comparas con PlayStation 5, donde Bloodborne sigue funcionando en modo de retrocompatibilidad con PS4 y, por tanto, mantiene intactos sus tiempos de carga de hace años.
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