Parece que las noticias para los que andamos siempre pendientes de renovar la gráfica no son precisamente alentadoras. Por primera vez en tres décadas, NVIDIA va a romper su tradición de lanzamientos anuales y se va a tomar un respiro forzado en este 2026. Según apuntan varias fuentes directas, la culpa la tiene esa insaciable sed de memoria que tiene la Inteligencia Artificial, que está dejando las estanterías de componentes tiritando.
La situación es bastante peliaguda: aunque las gráficas de consumo y los aceleradores de IA usan memorias distintas, la materia prima sale del mismo sitio. Con gigantes como Samsung y Micron priorizando los pedidos para centros de datos —que, seamos honestos, dejan mucho más margen de beneficio—, el mercado de las GeForce se ha quedado en un segundo plano. Esto ha obligado a la compañía a meter la tijera incluso en la producción de la actual serie RTX 5000, lo que solo puede significar una cosa: precios por las nubes y stock bajo mínimos.
Adiós a las RTX 50 Super y retraso de la serie 60
El plan inicial de NVIDIA para este año pasaba por un refresco gradual de la familia actual bajo el nombre en clave «Kicker», pero en las oficinas de Santa Clara decidieron cancelar el proyecto en diciembre. Lo peor de todo es el efecto dominó que esto genera; al no haber renovación ahora, el salto generacional a la arquitectura Rubin se nos va mucho más lejos de lo previsto. Si nada cambia, no veremos la serie RTX 6000 hasta bien entrado el 2028.
Para que os hagáis una idea de cómo han cambiado las prioridades, hace apenas cuatro años el gaming suponía casi la mitad de los ingresos de la empresa, y hoy apenas llega al 8%. Estamos en un escenario donde la IA es la reina absoluta y los jugadores nos hemos convertido en los sufridores de turno. Es una jugada arriesgada que deja el camino libre a una competencia que, de momento, tampoco parece tener mucha prisa por mover ficha ante la escasez global de componentes.
Rumores de supervivencia
Ante este panorama desolador, hay quien dice que NVIDIA podría estar planteándose rescatar modelos antiguos, como la incombustible RTX 3060, simplemente para tener algo que vender en las tiendas mientras capean el temporal. No es lo que uno espera en pleno 2026, pero con el suministro de memoria GDDR7 tan ajustado, volver a arquitecturas más sencillas y baratas de fabricar podría ser la única forma de que montar un PC no cueste un riñón y medio.
Al final, nos toca armarnos de paciencia. Si tienes una gráfica que todavía rinde decentemente, mi consejo es que la cuides como si fuera oro, porque la sequía de novedades va para largo. La gran duda ahora es si este parón histórico le pasará factura a NVIDIA a largo plazo o si, por el contrario, su apuesta total por la IA les hará tan intocables que podrán permitirse tenernos a dieta de silicio durante un par de años más
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