Parece que los amantes de lo retro estamos de enhorabuena, porque alguien ha decidido que ya era hora de recuperar ese espíritu de los 80 y 90 sin que tengamos que pelearnos con cables pelados. Se trata de RetroBox, un monitor que calca el diseño de aquellos míticos televisores con VHS integrado que todos tuvimos en el salón o en el cuarto, pero con las tripas lo suficientemente actualizadas para que no se convierta en un pisapapeles gigante en pleno 2026.
Lo que hace especial a este bicho es que no se limita a ser una cara bonita. Han mantenido la esencia con una pantalla CRT de las de toda la vida, respetando esa relación de aspecto 4:3 que tanto nos gusta para nuestros juegos clásicos. La resolución nativa se queda en los 240p/480i, lo que garantiza que la imagen sea lo más fiel posible a lo que recordamos. Eso sí, ten en cuenta que no es una tele al uso; se ha diseñado exclusivamente como monitor de vídeo, por lo que no esperes encontrar un sintonizador para ver los canales de la TDT.
Conectividad moderna para el Retrobox
Donde RetroBox saca pecho es en su panel trasero. A pesar de su look vintage, viene preparado para la guerra moderna con una entrada HDMI que te permite enchufar desde una consola de nueva generación hasta un ordenador pequeño. Pero no se olvida de sus raíces: incluye conexiones de vídeo compuesto, S-Video, RF, componentes YPbPr y ATSC. Es, básicamente, el sueño húmedo de cualquier coleccionista que quiera conectar su Super Nintendo o su vieja videocámara sin hacer malabares. Vale para todo, desde una consola para emular, hasta bichos como la Analogue 3D.
Pero el plato fuerte, el que nos hace soltar la lagrimita, es ese reproductor de VHS integrado que además funciona como grabadora. Poder rescatar esas cintas que tienes cogiendo polvo en el trastero y verlas con la calidad original es un puntazo. Y si te da por grabar tus partidas de juegos retro directamente a cinta, pues ya tienes el combo completo. En la tienda oficial ya se puede reservar por unos 399 dólares, un precio que, aunque no incluye los gastos de envío, no está nada mal para un dispositivo así de específico. Aunque mientras escribo estas líneas, he de decir que todas las variantes, que no son pocas, están agotadas.
Un dispositivo para coleccionistas
Al final, queda claro que la RetroBox no busca sustituir a tu flamante televisor de 65 pulgadas 4K, sino ocupar ese hueco especial en tu rincón de vicio. Combina lo mejor de dos mundos: la calidez de un tubo de imagen real con la practicidad de las entradas digitales actuales. Es un dispositivo que entra por los ojos y convence por su versatilidad, ideal para los que buscamos esa experiencia auténtica sin complicaciones técnicas.
Si estabas pensando en montar un «setup» retro que sea funcional y que además quede de lujo en la estantería, esta podría ser tu mejor opción este año. Veremos cómo rinde cuando empiecen a llegar las primeras unidades, pero de entrada, la propuesta parece potente.
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